DESDE LA ANTIGUA MASSALIA, EMBARCA EN UN VIAJE CON LOS HÉROES Y DIOSES DE LA ANTIGUA GRECIA
Massalia, la ciudad legendaria fundada por marineros griegos, fue durante siglos el faro de la cultura helénica en el Mediterráneo. No es sorprendente que se hayan encontrado una multitud de artefactos arqueológicos relacionados con este período. En el jardín de los vestigios, a dos pasos de las antiguas murallas griegas, se expone una colección excepcional de objetos de la antigua Grecia, procedentes de las colecciones de la Biblioteca Nacional de Francia (la BNF) y de las colecciones marsellesas. Vasijas de terracota encontradas en Grecia, Italia o Marsella, que testimonian la riqueza y difusión de la cultura griega. El interés por este período de la historia se atestigua desde al menos el siglo XVIII. De hecho, desde ese período, las vasijas griegas ocupan un lugar central para los coleccionistas y museos de Marsella. La exposición se compone de un recorrido en tres partes desde la foceana Massalia hasta todas las escalas míticas del Mediterráneo.
VASIJAS DE CERÁMICA, SÍMBOLOS DE VIAJES Y VEHÍCULOS DE LA CULTURA GRIEGA
Estas vasijas que recorrían el Mediterráneo transportaban la cultura griega y, a través de las escenas representadas en estos objetos, nos sumergimos en este fascinante universo de dioses y héroes con destinos tanto grandiosos como trágicos. Es una oportunidad para sumergirse en los pasos de estos héroes legendarios, como Jasón en su búsqueda del vellocino de oro y su magnífica epopeya a bordo de su nave, el Argo, o Teseo, Ulises, Heracles, así como los dioses Poseidón, Atenea y Hermes. Es un viaje fantástico e histórico, entre mitos y realidad arqueológica, que además nos permite sumergirnos en las raíces de nuestra ciudad.
Al igual que el nombre de la exposición, «Tierra», la exclamación consagrada a la exploración marítima, la cerámica es una invitación al viaje. Un doble viaje, tanto en el tiempo como en todas las costas del Mediterráneo. Con Marsella en el centro, sirviendo tanto de punto de partida como de llegada, con la vasija que habría sellado la unión entre el marinero griego Protis y la local Gyptis.
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