Es un proyecto de gran envergadura que está por comenzar y que debería durar 44 meses para la restauración del acueducto de Roquefavour. Este acueducto es a la vez monumento histórico (clasificado en 2002), obra de arte, hazaña técnica y fuente vital de agua para la ciudad de Marsella; es el acueducto de todos los récords. Con sus 82 metros de altura, es dos veces más alto que el antiguo Pont du Gard construido por los romanos, del cual se inspira directamente. ¡Es el acueducto en piedra más alto del mundo! Forma parte integral del Canal de Marsella, que atraviesa la ciudad a través de una serie de puentes, túneles y otros desarrollos a lo largo de casi 200 km.
Su historia por sí sola merece la pena ser contada: fue una obra faraónica para su época, endeudando gravemente a la ciudad que financió su construcción y atrayendo numerosas críticas a las autoridades municipales de entonces. Sin embargo, fue su finalización lo que liberó a Marsella de su angustia existencial de siglos: la provisión de agua. Construido entre 1841 y 187, y puesto en servicio en 1849, fue una verdadera revolución que cambió la cara de toda la región. A lo largo de su trayectoria, irrigó zonas antes áridas que se volvieron verdes, florecieron las bastidas en el norte de Marsella y se establecieron industrias en sus orillas aprovechando la energía generada por su flujo de agua. Este evento fue tan significativo que se celebró con la construcción del Palais Longchamp, un monumento dedicado a la llegada del agua a Marsella.
MARSELLA Y EL AGUA, UNA LARGA Y TURBULENTA HISTORIA
Si bien Marsella ha hecho su fortuna y su renombre gracias al mar y su puerto, el abastecimiento de agua ha sido siempre un problema existencial para la ciudad desde la antigüedad. De hecho, los dos ríos que abastecen a Marsella, el Huveaune y el Jarret, se reducen drásticamente especialmente durante los calurosos y secos veranos. A medida que la población aumenta, la cantidad de agua disponible sigue siendo la misma, lo que ha frenado el desarrollo de la ciudad. En 1834, un marsellés tenía derecho a 12 litros de agua por día, ¡y el ejército velaba por ello! Las epidemias de cólera se sucedían. Se sabía que Marsella necesitaba agua en abundancia para poder crecer. Fue el alcalde de entonces, Maximim Consolat, quien tomó la decisión de construir el Canal de Marsella el 18 de julio de 1834. Ante las dificultades y las oposiciones que ya surgían, declaró: "Cueste lo que cueste, el canal se ejecutará". Una determinación a toda prueba que no fue superflua dada la magnitud de la tarea por realizar. Y no faltaron contratiempos: retrasos en las obras, sobrepaso del presupuesto inicial, catástrofes naturales en el sitio…
Desde los primeros excursionistas, el lugar es muy apreciado por los amantes de la caminata en plena naturaleza. Lo atestigua esta foto de la época tomada por excursionistas marselleses en 1898. (Crédito de la foto, archivos municipales de la Ville de Marseille).





