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Ubicado en el corazón de Marsella, el Bowl de Marsella no es solo un skatepark; es una leyenda urbana. Desde su creación, este templo de la glisse ha logrado capturar la esencia misma de la cultura skate, BMX y roller, atrayendo talentos de todo el mundo. Diseñado para ser más que un simple lugar de encuentro, se ha convertido en un símbolo de libertad y expresión para los riders de todos los niveles. Descubre la historia y la evolución del Bowl de Marsella, un lugar imprescindible para los amantes de los deportes de deslizamiento.

La historia del bowl de Marsella

Considerado como el mejor skate park de Europa por muchos expertos, el Bowl de Marsella se inauguró en 1991, nacido de la imaginación de Jean-Pierre Collinet. Quería un lugar unificador, cerca del mar y con curvas que recordaran a las olas. Esta idea la había tenido en mente durante más de 10 años y se lanzó de manera impulsiva. El parque fue construido en solo 6 meses y el éxito comenzó a asomar. Es lógico atraer a la gente cuando estás en un entorno tan hermoso, ¿no es así? ¡Pero va mucho más allá! Las mayores estrellas del deporte extremo (skate, BMX y patinaje) han pasado por el cemento de este parque durante las competiciones más prestigiosas. Entre estas estrellas podemos mencionar a Tony Hawk, Bam Margera, Dave Mirra, C.J. Wellsmore, Danny Way, Omar Hassan, John Cardiel, Alex Chalmers… ¡la lista es larga! Además, el bowl atrae a riders de todos los horizontes y de todos los países; ¡se dice que incluso belgas han venido desde Brujas únicamente para este legendario bowl!

Descripción de este paraíso de la glisse

El Bowl de Marsella, ubicado en Escale Borély en las playas de Prado, es un paraíso de la glisse que ha adquirido fama mundial desde su inauguración.

El Bowl de Marsella se distingue por su estructura única, dividida en tres partes principales que ofrecen una experiencia completa a los amantes del deporte extremo. La primera parte, conocida como "spine", tiene una altura de 1,70 m y está compuesta por dos half-pipes separados por una arista central. Esta configuración permite a los riders realizar impresionantes figuras aéreas al pasar de un half-pipe a otro, aprovechando la dinámica ofrecida por la arista del spine.

La segunda sección del Bowl se sumerge más profundamente en el universo de la glisse con su forma de trébol, compuesta por tres pequeños bowls de diferentes tamaños. El "ocho", con profundidades de 1,80 m y 2,20 m, y la "méga", que alcanza una profundidad de 2,70 m, ofrecen variaciones de terreno que ponen a prueba la agilidad y la creatividad de los riders. Esta configuración de trébol es emblemática del Bowl de Marsella, permitiendo una multitud de líneas y figuras en un espacio relativamente compacto.

Por último, la última sección, apodada "la mini", está dedicada al street. Esta parte está especialmente diseñada para los riders que prefieren las figuras de street skating, con elementos como rieles, escaleras y bordillos. La mini ofrece un espacio donde la precisión y la técnica son primordiales, permitiendo a los skaters perfeccionar sus habilidades en street en un entorno adecuado.

Su acceso gratuito y su iluminación nocturna lo convierten en un lugar de vida único en Marsella, atrayendo a riders de todo el mundo. Cada año, acoge el Quiksilver Bowlrider, entre otras competiciones de renombre internacional como el Pro Bowl Contest y el Red Bull Bowl Rippers, consolidando su reputación como precursor en el mundo de la glisse.

Un skatepark que ha sido renovado

Después de 25 años de actividad intensa, ya sea de día o de noche, llueva, haga viento o nieve, se puede imaginar que el bowl ya no estaba tan liso como antes. ¡Sí, incluso la Mona Lisa sufre los estragos del tiempo! Y a pesar de las reparaciones improvisadas con los medios disponibles, su estado se deterioraba lentamente. ¡PERO! Ese período llegó a su fin en 2017. La ciudad y el departamento finalmente financiaron las importantes obras de renovación de nuestro mítico Bowl. La operación costó la friolera de 590 000€ (como dijimos, 25 años recibiendo patinazos en la cara no le hacían ningún bien).

El Bowl conservó su arquitectura original, pero el suelo, por supuesto, fue renovado, ¡más liso y sólido que nunca! El espacio justo alrededor del parque ahora está mejorado con la aparición de gradas para poder acomodar a más personas en grandes eventos.