Marsella: de la leyenda a la realidad.

Marsella es el resultado de miles de años de historia, eventos y construcción. A lo largo de estos siglos, la ciudad se ha creado y destruido, transformado y metamorfoseado. Pero hay ciertas fechas, ciertos momentos que dan forma a la identidad de la ciudad de los focenses. Son estos instantes los que hacen que esta ciudad sea única, sin igual a ninguna otra.
1671 - EL PRIMER CAFÉ DE FRANCIA NACE… ¡EN MARSELLA!
En el Vieux-Port, en el quai des Belges, una placa conmemorativa recuerda de manera sencilla: "Aquí, alrededor del año 600 a.C., marineros griegos desembarcaron desde Phocée, una ciudad griega de Asia Menor. Fundaron Marsella, desde donde la civilización se irradió hacia Occidente". En fin, aquí o un poco más allá, porque los griegos no pudieron desembarcar en el quai des Belges, que en ese tiempo era solo un vasto pantano…
HACE 2600 AÑOS, UN BESO INTERCAMBIADO, UNA CIUDAD CREADA
La leyenda atribuye a la ciudad de los focenses un origen romántico y romántico, nacido de la unión de la princesa Gyptis y un navegante griego llamado Protis. Un flechazo entre una nativa y un extranjero que nos recuerda sin dificultad la apertura de Marsella hacia el Mediterráneo, una ciudad que nunca dejó de ser un refugio.
Hasta el siglo V, Marsella no fue mencionada en escritos. Ya no se trata de una historia de ensueño, sino de comercio. La ciudad brilla y aprovecha su ubicación estratégica para convertirse en el primer puerto del Mediterráneo. Una situación que le permitió inaugurar en 1599 la primera Cámara de Comercio de Francia.
UNA CIUDAD EN RECONSTRUCCIÓN
Una ciudad contaminada, violenta, de tráfico, sucia, Marsella no brilla en las noticias. Los programas de noticias, las radios, la prensa nacional y la prensa diaria hacen grandes titulares sobre los sucesos de Marsella. Luego, en 2013, Marsella es nombrada Capital Europea de la Cultura. Los franceses se indignan: un escándalo, la ciudad de los focenses no tiene nada que ofrecer… ¿En serio? La reconstrucción de Marsella ya está en marcha y su imagen de marca se ha recuperado. El evento es un éxito. El MuCEM bate todos los récords, recibe premios tras premios, Marsella acumula buenas calificaciones. El balance sorprende a algunos, es normal para los lugareños; Marsella, la rebelde, es un diamante en bruto en espera de importantes inversiones financieras.
Con el proyecto Euro-mediterráneo en marcha, la ciudad se convierte en el nuevo patio de recreo de los empresarios. Todos quieren su parte de este nuevo El Dorado. Los hoteles se construyen tan rápido como se toman los pastis en el Bar de la Marine. ¡Solo falta escribir en letras gigantes Massalia… oh, sí, ya está hecho!